| 22 Mayo 2007
En los ultimos dias, me ha tocado escuchar con atencion las narraciones detalladas de algunos galleros ganadores, cuyos metodos de preparacion son tan exageradamente distintos entre si, que lo primero que se ocurre pensar y cuestionar es, hasta donde influye una determinada formula de cuido en el rendimiento general del gallo?
Algunos los descansan una semana, otros los descansan solo veinte y cuatro horas, algunos retiraban el agua veinte y cuatro horas antes, otros doce, otros cuatro.
Unos dan comida seca con puros granos, otros lo dan muy remojado, otros mas lo lavan, otros dan solo pellets, y otros combinados.
Unos dan leche, otros ni de chiste.
Unos dan el huevo cocido, algunos lo dan crudo. Otros dan la yema, otros la quitan, y lo mas curioso es que todos ellos han estado muy ganadores.
El problema, al analizar unos y otros metodos, es el de tratar de comprender el por que y el como, formas tan distintas pueden llevar a un buen rendimiento.
Es evidente que un alto porcentaje de los gallos son muy adaptables, siempre y cuando se les de el tiempo suficiente para lograrlo.
Podemos afirmar que si un gallo que se somete a un regimen de ejercicio intenso, este sufrira (como cualquier deportista lo haria) de un adolorimiento en sus musculos. Y si este no se "dosifica" en forma prudente, ese animal, con el paso de los dias, ira aumentando el volumen y la dureza de sus musculos, hasta dar la apariencia de un super atleta.
Sin embargo, la agilidad se vera reducida al grado de cortar poco o casi nada; pero si se le proporciona el suficiente tiempo, llegara el momento en el que su atrofia al caminar, rascar, o volar es natural, y a ese ejercicio se acostumbran. Lo que pasa cuando los gallos se dejan en un voladero o rascadero amplio con paja, y percha alta, en el que hacen mucho ejercicio natural de volando, rascando y caminando, propicia que al principio, entre los cuatro y los quince dias, corten poco. Pero pasando ese lapso, cada dia se iran acostumbrando y reduciendo gradualmente su ejercicio inicial, dando, al cabo de veinte o treinta dias o mas, un rendimiento y capacidad de corte cada vez mejores.
Todo es cosa de equilibrio entre los factores de tipo y cantidad de ejercicio y lapso de descanso, al que hay que agregar el efecto del viaje.
Este ultimo aspecto, cuenta mucho para la eficiencia del corte "el cansancio" o estres que al viajar sufre el gallo por sacarlo de su medio o gallera. Este se traduce en otra forma de relajamiento, que va desde el leve hasta el severo y puede hacer que un gallo al que lo ejercitaron de mas y este un tanto rigido, o apretado, pueda aflojarse y cortar bien.
En contraste con lo anterior, el gallo que esta bien descansado y flexible, puede sufrir con el estres o cansancio del viaje, un relajamiento "excesivo" y aflojarse al grado de pelear muy flojo.
El almuerzo del dia del combate, su consistencia y cantidad, asi como la cantidad y tipo de liquidos que se le proporcionen al gallo el dia del combate, puede ser tan variable como variable sera el rendimiento de los gallos esa noche.
A todo lo anterior, habria que agregarle otro factor muy variable: el caracter de cada gallo, pues hay unos muy serenos y seguros de si mismo, hay otros timidos y nerviosos. Por lo que no todos responden igual ante el viaje y el cambio de medio ambiente. Hay que observarlos en lo individual y tratar de compensar los efectos negativos que a determinados gallos les provoca el viaje.
Con los viajes, un sintoma clasico del gallo nervioso o timido es el soltarse del estomago, expulsando mucha agua en sus deyecciones; esto solo puede ser compensado con el paso de las horas y la reposicion de liquidos perdidos, rehidratandolo con tino y en forma proporcional a su perdida de liquidos o humedad equilibrada, porque cinco o diez c.c. hacen la diferencia entre cortar bien o cortar mal.
Solo los pastores que ajustan sus metodos a cada gallo pueden hacer que la mayoria de los gallos de una corrida rindan parejo, pues la mayoria inconscientemente tratan de adaptar al gallo con formulas de cuido.



