En las ferias regionales mexicanas es costumbre encontrar diversos espectaculos esenciales para que un evento de esta naturaleza pueda ser considerado importante; dentro de estos debemos tomar en cuenta los jaripeos, las corridas de toros y las peleas de gallos, en esta ocasion nos referiremos a estas ultimas.

En la feria local, las peleas de gallos estan programadas del 25 de noviembre al 13 de diciembre de 1999, por eso quisimos investigar como se origina esta tradicion en nuestra ciudad y encontramos lo que a continuacion anotamos: el guajolote es el ave de corral nativa de Norteamerica; los gallos, siendo de origen asiatico, son traidos al nuevo continente por los españoles y rapidamente obtienen su carta de naturalizacion en estas tierras, al grado que hoy constituyen parte de la tradicion y el folklore mexicano.

Durante el Virreinato

Perez Zendejas dice que la gallistica mexicana es la mas antigua de America. Data de aquel Sabado de Gloria del Año del Señor de 1519, cuando despues de la misa de Gloria, teniendo como escenario la playa que se extiende en Veracruz frente a San Juan de Ulua, los gobernadores Tendile y Pitalpitoque, enviados por Moctezuma a Cortes, presenciaron la primera pelea de gallos. [1]

Poco a poco la aficion a las peleas de gallos se fue generalizando en toda la Nueva España; sin embargo, esta actividad tuvo un caracter estrictamente particular hasta el ultimo cuarto del Siglo XVII, en que aparece vinculada al Asentista de Naipes, quien arrendaba a los particulares los permisos para realizar las peleas. A partir de esta vinculacion nacio la expresion 'Juego de Gallos' y debido a la hermandad que se le dio con la baraja, tambien se le considero juego de azar.[1]

Los 'asentistas' eran contratistas que pagaban cantidades fijas por las concesiones, quedando por su cuenta tanto gastos como utilidades. El asiento, contrato o arrendamiento, se hacia por subasta publica y podia intervenir cualquier persona. [1]

Inicialmente los gallos peleaban aisladamente en palenques improvisados y sin autorizacion o intervencion judicial o fiscal. La popularidad siempre creciente de las peleas de gallos fue notada por el gobierno que decidio aprovecharla como renta real, al igual que los otros juegos permitidos. Durante muchos años la erogacion por este concepto no fue molesta ni dispendiosa; los pagos estaban comprendidos en la Renta de Naipes y Ramos Anexos.[1]

Si bien es cierto que las peleas de gallos crecieron en popularidad, desgraciadamente tambien comenzaron a suscitarse escandalos en las plazas. Este hecho origino protestas por parte de las autoridades eclesiasticas; el primer ataque formal lo lanzo, en 1685, el obispo de Puebla, Manuel Fernandez Santa Cruz y Sahagun. Los clerigos de la capital adoptaron una actitud semejante, apoyados por el arzobispo Francisco de Aguilar y Seijas, quien, el 24 de julio de 1687, escribio al rey Carlos II, solicitando la prohibicion total. Ante estas peticiones, Carlos II ordeno la prohibicion total del juego en el arzobispado de Mexico y asi lo hizo saber por Real Cedula de fecha 15 de junio de 1688. Tambien emitio otra, mediante la cual separaba el juego de gallos del asiento de naipes. El arzobispo de Puebla, quien habia comenzado el ataque, reclamo al Virrey, conde de la Monclova, que la prohibicion no se hubiera extendido a su obispado y no contento con la respuesta positiva del virrey, el 31 de diciembre de 1688 nuevamente escribio al rey suplicandole que la prohibicion se generalizara en todo el pais. El 3 de febrero de 1690 se envio una Real Cedula al nuevo virrey, conde de Galve, por la que se extendia la prohibicion a Puebla. Sin embargo, las Reales Cedulas se limitaron a Mexico y Puebla y no se amplio la prohibicion a todos los territorios del virreinato como se habia pedido.[1]

A pesar de la vigilancia, el juego seguia efectuandose, dando lugar a Cedulas Reales secesivas del 21 de octubre de 1719, del 5 de marzo de 1724 y del 20 de mayo de 1726, ratificando la prohibicion.[1] Despues de esta ultima, el asentista Isidro Rodriguez La Madrid, escribio a la corte diciendo que las peleas de gallos eran por naturaleza inocentes, sencillas y sin malicia y estaban tan arraigadas en el virreinato que ni las prohibiciones reales ni las amenazas de castigo habian podido acabar con su practica. Esta carta iba acompañada de una solicitud par establecer un asiento. En 1727 Felipe V consulto al fiscal y al Consejo de Indias y tras oir el dictamen de ambos decidio conceder licencia al solicitante, para lo cual promulgo Real Cedula del 27 de septiembre de 1727, que derogaba las que lo prohibian.[1] Con esta Cedula, de 1727, se inicia el 'ramo de gallos', en la Nueva España, separado del de naipes.

El Marques de Casafuerte, virrey de la Nueva España, recibio la cedula y fue el encargado de realizar el primer remate del asiento del juego de gallos; en enero de 1729 ordeno que sacaran a pregon el nuevo asiento, en las principales ciudades. El 2 de abril se empezo en Patzcuaro, Michoacan; siguieron Santiago de Queretaro, donde, despues de 14 dias, surgio un postor, Carlos Noriega que, al final, quedo como asentador provisional por no haberse presentado ningun otro competidor. [1]

En la ciudad de Mexico, en 1730, el juego de gallos paso a Jose Vidaurre, quien actuo a nombre del medico frances Vicente Revequey (españolizado Reveque), quien vino a Mexico en 1710 con el virrey Duque de Linares (Vicente Reveque no podia ser asentista por ser extranjero). Estos señores construyeron la primera plaza de gallos propiamente dicha en la calle del Baptisterio, junto a la parroquia de Santa Catarina Martir (actual calle de Honduras). [1 y 2]

El año de 1799, una denuncia anonima contra la justicia de Acambaro, origina que remita la siguiente informacion al virrey: "Como estas no son ni pueden llamarse fiestas, no tuve embarazo en concederle el permiso (a don Pedro Malagon), concibiendo de buena fe no estar probado respecto a que he asistido a tapadas de gallos en la plaza en que se juegan en Mexico en el Coliseo de aquella ciudad , en Puebla, en San Juan del Rio, en Queretaro y en otros varios lugares de esta misma jurisdiccion y aun de muchas de sus asentistas, en que con motivo ya de celebridad de Santos titulares o de fin de una cosecha, o de la conclusion de alguna plaza, carreras u otras obras de alguna consideracion, se lidiarian toros y celebrarian peleas de gallos y aun tal vez solo por obsequiar a personas respetables que van alla a pasar algunos dias."[3]

Con el reporte anterior queda de manifiesto que el juego se practicaba en esta ciudad; posteriormente, la lucha por la independencia no interfiria con el juego de gallos.

Durante Mexico independiente

El año de 1828 el Sr. Luis Ruiz Laris redacto una ley, que recogia todo aquello que por costumbre habian convenido respetar los empresarios, soltadores y aficionados, con el objeto de reglamentar las peleas de gallos, decision que fue aceptada con beneplacito por los galleros mas importantes de su tiempo. El documento se conservo manuscrito, hasta que en 1872 Luis Inclan decidio imprimirlo y publicarlo, no sin antes hacer las modificaciones y ajustes necesarios que obligaba el tiempo transcurrido, para lo cual se auxilio de dos de los galleros mas prestigiados de la epoca.[1 y 2]

A pesar de los graves problemas intestinos que vivio nuestro pais despues de la guerra de independencia, la aficion por las peleas de gallos no decayo en nuestro medio y asi encontramos que Frias, al referirse a los Baños de Pathe, (ver: Tribuna Universitaria 63, de julio 13 de 1999) dice lo siguiente: "Como baños, su epoca de apogeo fue a mediados del siglo pasado (XIX) en que con motivo de las llamadas fiestas de San Juan (que es titular de dicha finca), se hacia una temporada escandalosa de juegos de azar, peleas de gallos, bailes, etc."[4]

En 1881, Diaz se refiere asi a la plaza de gallos existente en esta ciudad: "En la acera derecha (de la calle de la Guaracha, en direccion Oriente Poniente --hoy acera norte de la calle Reforma entre Vergara y Juarez) y frente a este teatro (De la Media Luna), esta un palenque de gallos que se llama Plaza de la Libertad. Excusamos hacer la descripcion de este edificio publico, propiedad de Feliciano Velez, ya sea porque consideramos a nuestros lectores poco afectos a las lides de gallos, ya porque los sitios destinados para aquellas no presentan novedad alguna: todas son iguales y muy pocos los que no las conozcan." [5] Este ultimo comentario pone de manifiesto la popularidad de este espectaculo.

En el programa de las Fiestas de Navidad de 1882, [6] se menciona que habra tapadas de gallos; de igual manera en la cronica de dichas fiestas relativas al año 1887, se menciona que en lado norte de la alameda, se improviso por Feliciano Velez, activo empresario, una gran plaza de gallos y, con ese motivo, se formo casi instantaneamente un grupo de casillas y jacalones en las que no escasearon manjares exquisitos y ricos licores.[6] Tambien en las fiestas navideñas de 1891 el paseo que se formo al poniente de la Alameda, en la explanada, frente al Cuartel de Rurales, estuvo concurridisimo, por las vendimias, plaza de gallos y tiendas (esta explanada, que originalmente se conocio como Pueblo Nuevo, ya desaparecio y ahora el espacio lo ocupa la Plaza Nisa).[6] Por estas cronicas, es de suponerse que, durante las fiestas de fin de año, siempre, como ahora, se incluian en el programa las peleas de gallos.

Debio ser muy importante y/o frecuente la celebracion de las 'tapadas', pues el Estado de Queretaro, por decreto del 10 de octubre de 1890, reglamento las peleas de gallos.[1] Ademas, en testimonios de las actividades de este genero habidas a finales del pasado Siglo XIX, se recoge el siguiente: "Don Evaristo Alvarado, de Pisaflores, estado de Hidalgo, tenia famosos gallos que jugaba en las ferias de Jalpan, que hacia el Gral, Olvera, famoso jugador y gallero....".[3] Esta cita no da mas informacion pero nos hace suponer que la mencion se refiere al General Rafael Olvera quien fuera gobernador del estado (1883-1887), fallecido en esta ciudad el 17 de septiembre de 1898. [7]

En la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial el 31 de diciembre de 1947, se prohiben expresamente, en todo el pais, los de azar y los de apuestas; sin embargo, se atribuye al Ejecutivo Federal, por conducto de la Secretaria de Gobernacion, la facultad de otorgar permisos para que se celebren juegos de esta indole en ocasion de las ferias regionales, destinandose parte de sus beneficios al sostenimiento de las instituciones de prevencion social.[2]

La Feria de Navidad ha sido, desde hace muchos años, el foro propicio para presentar este espectaculo en nuestra ciudad y, cuando el Centro Expositor estuvo ubicado en las faldas del Cerro de las Campanas (alla por el año 1960), el Palenque estaba instalado sobre la avenida Hidalgo, en terrenos de lo que hoy es la Facultad de Quimica; durante la administracion gubernamental (1967-1973) de Juventino Castro Sanchez, el espacio ocupado por 'la feria' en el Cerro de las Campanas fue cedido para construir el actual Centro Universitario y la reubicacion de los pabellones comerciales y ganaderos se hace al sur de la ciudad, donde ahora estan. Entre las instalaciones originales, en este lugar, se contaba una Plaza de Gallos que actualmente esta destinada para otro uso, en virtud de haberse levantado otro Palenque de mayor capacidad para dar cabida al, cada vez mas numeroso, publico que anualmente acude a dicho lugar.

Conclusion

Como mencionamos renglones arriba, en las ferias regionales del pais se verifican las peleas de gallos, sujetas a los reglamentos que la propia aficion ha aceptado y bajo la supervision de la Secretaria de Gobernacion; este espectaculo es generador de una actividad economica muy importante, por todos los factores, de muy diversa indole, que en la misma intervienen, confiemos que, como establece la Ley, parte de los beneficios que se obtienen se destinen al sostenimiento de instituciones de prevencion social de Nuestro Queretaro.

[1] PeREZ ZENDEJAS, Eduardo, Su Majestad el Gallo de Pelea, Edinova, Mexico, 1999, pp. 33 ss.

[2] Enciclopedia de Mexico, SEP, Mexico, 1987, T.VI, p. 3126.

[3] DE MARIA Y CAMPOS, Armando, Las Peleas de Gallos en Mexico, Diana, Mexico, 1994, pp. 44 y 63

[4] FRiAS, Valentin F. Las Calles de Queretaro, Queretaro, 1910, p. 178.

[5] DiAZ DOMiNGUEZ, Celestino, Guia del Viajero en Queretaro, Gobierno del Estado, Queretaro, 1998, p. 102.

[6] RODRiGUEZ FAMILIAR, Jose, Efemerides Queretanas, Queretaro, 1973, T. I, p. 155 y T.II, pp. 8 y 170.