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El Arte de Soltar PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Gallos.com.ve   
martes, 22 de mayo de 2007

 

Y llego la prueba final! Chille al gallo con la mona, primero arriba en las manos, deje que la mona lo pique, para lo que es necesario tomarlo por la golilla y bajarle la cabeza, cuide de no soltar su gallo.

Cuando usted crea que su animal está bien enojado, bájelo. La persona que "da mona" se debe de colocar en el centro del anillo y usted en el lugar correspondiente al lado opuesto a su contrario, para que su gallo vea en la dirección que va a venir su oponente. Tómelo de la cola con una mano y azúcelo contra la mona, después voltéelo de cola para que la mona le pegue, haga esto dos o tres veces. Siempre conviene estar atento a la cubierta de la navaja, pues los accidentes ocurren casi siempre en este momento.

Cuando se bajan a soltar los gallos, los soltadores los prueban en el centro del anillo, aproveche este momento para chillarlo dándole un pellizco en el cuero de la garganta, cerca del nacimiento de la golilla.

Quite la cubierta y muéstresela al juez para que le dé el visto bueno; vuelva al centro para que quede frente a frente con el contrincante y al momento hasta la raya. Ponga al gallo en la raya o atrás, pero cuide que quede perfectamente parado y viendo al otro gallo. No le truene las patas ni lo distraiga, pues perdería la idea que traía cuando retrocedió a las rayas. Si el gallo por algún motivo se distrae levántelo y vuelva a hacer la misma operación de soltar nuevamente. Esto lo permite el reglamento siempre y cuando los gallos no se hayan cruzado.

Con frecuencia los soltadores que se creen muy vivos tratan de aprovecharse del contrario, sobre todo si es novato y sueltan el gallo antes de que el juez lo ordene. Para evitarlo es conveniente que se imiten todas las acciones del soltador contrario con el fin de ponerlos en las rayas al mismo tiempo.

Nunca se debe de soltar al animal con apresuramiento porque el contrario ya soltó, lo que se debe hacer cuando se adelante el oponente es no soltar su gallo para obligar al otro soltador a levantarse, para soltar de nuevo.

Cuando los gallos hayan iniciado el combate, el soltador debe estar muy atento y tratar de ver los golpes que va recibiendo su ave, para que cuando tenga oportunidad de levantarse sepa donde auxiliarlo. Cuando los gallos se traban, es el juez el que tiene que desprenderlos, se debe de estar presto a detener su gallo y levantarlo si el contrario lo toca o detiene el de él. En estos momentos necesitará mucho aplomo y cordura para auxiliar a su ave en el lugar y momento preciso.

Nunca esté muy cerca del lugar de la pelea, lo conveniente es a metro y medio o dos metros de distancia. El retirarse un poco le permitirá ver desde un ángulo mayor el proceso de la pelea, les otorgará un mayor espacio para moverse como mejor les convenga y por ultimo su seguridad estará mejor resguardada.

Esté siempre atento al estado general de la navaja y de los hilos, que no estén sueltos o que el otro gallo no los haya cortado. El reglamento permite tocar la navaja con la yema de los dedos, hágalo, y en caso de que esté despuntada, doblada o quebrada levante su gallo y enseñe al juez el arma para que la supervise y autorice cambiarla por el repuesto. Para esto, usted al medir las navajas tuvo que darle al juez una extra y él se la entregará en caso de que necesite cambiarla.

El tiempo que tiene para colocar la nueva navaja es de un minuto y medio, y empezará a contar desde el instante en que usted desarmó y entregó al juez el arma inservible, no se apresure a amarrarla hágalo con calma pues el tiempo alcanza perfectamente. En estas cuestiones cabe analizar que una vez que se vino el cambio, con los nervios se hace lo más rápido posible ocasionando que quede floja o "ligue al gallo". Realice el amarrado a tiempo y con precisión.

Al soltar nuevamente, si es la primera vez que se levantan los gallos, hágalo en las rayas de afuera tal y como se hizo la primera vez al comenzar la pelea.

Ponga al gallo firmemente en el suelo sin aventarlo y sin ponerlo de lado, los gallos se deben de poner uno frente al otro para que no se pierdan de vista y se descuiden.

Si su gallo está herido aproveche el cambio de navaja para auxiliarlo; busque el lugar donde sale la sangre y apriete lo más fuerte posible sin perjudicarlo o lastimarlo, no sea que resulte "peor el remedio que la enfermedad". Hay heridas engañosas sobretodo las de las alas o piernas. En el transcurso de la pelea es muy usual ver la pierna ensangrentada, y si uno taponea sin fijarse donde fue cortado resulta que la herida está en el lomo o las costillas y lo podemos dañar, lo mejor es buscar el lugar preciso y auxiliarlo debidamente.

Hay varias clases de heridas y a continuación describiremos algunas de las más comunes y el modo más correcto de auxiliarlas.

La herida conocida como pata y vida se localiza en la parte superior de la pierna, el muslo, o cerca de la articulación, es muy peligrosa pues parte de la vena femoral y es muy difícil de parar la hemorragia, por esto se le llama pata y vida. Lo que se puede hacer es apretar fuertemente en el lugar exacto de la hemorragia y con las mismas plumas tratar de taponearla. Cuando tuse al gallo no corte las plumas de estos lugares.

Otra herida muy frecuente y muy difícil de auxiliar es en las costillas. Lo mejor que se puede hacer es alisarle las plumas y con las mismas taparle el lugar sangrante. Da buenos resultados soplarle al lugar en donde sale la sangre para que ésta se oxide con el aire y coagule más rápido.

Las heridas en las alas suelen sangrar demasiado, aunque algunas no lo hacen pero la dejan inutilizada. Sin lastimarlo acomódela en su posición normal y apriete el lugar.

Otra de las más comunes, después de las mencionadas, es el "buche con sangre", por lo regular no es fatal. Cuando un gallo la recibe sangra en exceso, se piensa incluso que se va a morir, pero en la primera oportunidad de levantarse comprímale el lugar de la sangría y póngalo contra el pecho, apriétele el buche y mojele la cabeza con saliva. Este golpe consiste en que se le ha picado o cortado la vena que pasa atrás del buche por eso es bueno que se le dé un poco de comida antes de la pelea para que tengan un amortiguador y les libre en algo la vena.

El golpe de desgobierno es una pequeña herida o un rasguño que recibe atrás de la cabeza lastimándole el tendón (pequeña telita que une la cabeza con el lomo). En estas condiciones solo queda que en la primera oportunidad de soltar en las rayas levantarle la cabeza para que vea a su contrario y lo ataque, para esto debe ser muy hábil el soltador pues hay peligro de que el gallo esté echado y de fondo y el juez falle la pelea. Esta herida en el cuello se puede confundir con el cuarto de moza, pero el cuarto de moza tiene efecto pasajero y el gallo vuelve a levantar la cabeza y se recupera casi totalmente.

Un golpe que también se confunde con el cuarto de moza es el perillazo, con este golpe el gallo queda como huido o noqueado agachando la cabeza, pero cuando pasa el efecto vuelve a la pelea con más fiereza, si es que es fino, sino hay que darle gracias que no huyo. Con el perillazo los gallos faltos de clase casi siempre se salen de la pelea. La manera de auxiliarlo de este golpe es mojando con saliva la cabeza y cuello del gallo.

Muy a menudo se ven las heridas en las cañas dejando al gallo imposibilitado después de la pelea, son muy difíciles de sanar aunque con cuidados y buena alimentación suelen recuperarse un 60%. En el momento de la pelea el ave no se da por enterada de que ha sido herida, la forma de ayudarla como lo habíamos mencionado anteriormente, es controlando la hemorragia apretando en el lugar preciso de donde mana la sangre. Existe un producto llamado percloruro que se le puede aplicar en las zonas afectadas de las cañas y da muy buenos resultados; también se usa al cortar los espolones parando en el momento la sangre.

Las heridas en el cuello son de las más peligrosas, aparte de que está más desprotegido por ahí pasan muy cerca las venas, nervios, tendones, etc., y por esto casi siempre desgobiernan al gallo o lo matan.

Las heridas en la cabeza también pueden ser mortales pero no con mucha frecuencia, pues solo en ocasiones logra penetrar hasta el cerebro; el auxilio de esta herida es extraer la sangre de la misma para que no se derrame internamente.

El cuellazo es en la cabeza, pero la navaja entra por el pico del gallo hasta la garganta y pega directamente en el paladar, manando mucha sangre que el gallo se traga. Este es un caso en el que no se les puede ayudar.

A grandes pasos hemos mencionado algunas de las heridas más comunes que los gallos reciben durante la lidia a navaja cortante, ya sea de una pulgada natural, tres cuartos o media.

Modificado el ( martes, 22 de mayo de 2007 )
 
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